lunes, 18 de febrero de 2013

PRÍNCIPE CONSTANTINO CANTACUZENO


PRÍNCIPE - CONSTANTINO CANTACUZENO “AS” DE LA  ACROBACIA.
(Foto M. Sánchez Damián – Archivo: L.Escorsell)
 
 
    Su figura siempre irá unida al mundo de la acrobacia aérea. Los medios de             comunicación españoles de la época, no dudaron en  calificarlo como “As” de esta difícil especialidad. La verdad, es que no erraban en su apreciación ya que con sus arriesgadas maniobras consiguió gran prestigio en toda Europa, donde era aclamado en cada una de sus exhibiciones.

   De origen rumano, nacido en 1908 en Bucarest, era hijo del príncipe Mihai, descendiente de los Cantacuzeno de Bizancio. En su país era familiarmente conocido con el apodo de “Bâzu”

   Extraordinariamente dotado para los deportes, destacó en competiciones de motociclismo, y automovilismo, así como en otras disciplinas deportivas tales como la hípica, hockey sobre hielo y tenis, aunque su principal vocación fue la del vuelo acrobático, participando ya, en 1936, en los Juegos Olímpicos de Berlín, en que por primera y única vez esta disciplina fue considerada olímpica.

     Antes del inicio de la II Guerra Mundial, desempeñaba el cargo de Jefe de pilotos de las líneas aéreas de su país. Durante la contienda bélica, actuó como piloto de caza pilotando el famoso Messerschmitt Bf-109, con el que contabilizó 601 servicios de guerra, 211 combates y varios aviones derribados, siendo él también  abatido en tres ocasiones, si bién la providencia le fue benévola.

   En la posguerra se exiló de su país, residiendo primero en Italia, después en Francia y finalmente en España, donde se dedicó a exhibir su destreza como acróbata en cuantas manifestaciones deportivas y festivales aéreos se le requería. Actuó prácticamente en todas las principales capitales españolas, y sus actuaciones se centraban generalmente sobre estadios deportivos y campos de fútbol, donde tras realizar una serie de figuras acrobáticas sobre dicho escenario, penetraba finalmente dentro de su cuadrilátero con pasada final en vuelo invertido, maniobra también ejecutada en el estadio de Montjuic barcelonés en los años 1952 y 1955.

   Todas sus demostraciones lo fueron a los mandos de su avión BÜCKER BÜ-133 JUNGMEISTER (motor Siemens 7 cilindros en estrella 160 hp. como documenta la foto junto a Cantacuzeno,  que ilustra esta crónica tomada en Barcelona) matrícula EC-AEX.

    El contradictorio destino, quiso que su fama y gloria se extinguiera a la edad de 50 años, cuando su vida alcanzaba su máxima plenitud,  como consecuencia de una grave dolencia hepática,  falleciendo en Madrid el 26 de Mayo de 1958.

  

   

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